Me hicieron un encargo bastante singular: crear una sal de cerveza para acompañar unas patatas fritas. El resultado fue tan bueno que terminó encontrando su sitio también sobre carnes a la parrilla, verduras asadas e incluso unas simples patatas al horno.
Ingredientes
- 4 botellines de cerveza, mejor si son artesanales y con carácter. Yo usé dos de Maestra y dos IPA de Mahou.
- 1 kg de sal fina
Elaboración
- Hierve la cerveza a fuego lento y sin tapar hasta reducirla a una pasta espesa. Aproximadamente dos horas.
- Mezcla el concentrado con la sal en un bol hasta que toda la sal quede bien impregnada.
- Extiende sobre una bandeja y seca en el horno a 100 °C durante unas dos horas.
- Deja enfriar, rompe los bloques de sal con las manos y tritura de nuevo hasta recuperar una textura fina.
- Guarda en un recipiente hermético.
El resultado: una sal con notas tostadas, ligeramente amargas y llenas de sabor. De esas recetas que nacen por casualidad y terminan quedándose para siempre en la despensa.