Mallorca, por su mesa

Hay destinos que se recuerdan por sus paisajes. Mallorca, para mí, también se recuerda por su mesa.

Aquí aprendí que una isla no solo se descubre recorriendo sus calas, sino sentándose a comer sin prisa. Que una ensaimada sabe distinta cuando la pruebas donde nació. Que unos huevos con patata y bogavante pueden convertirse en uno de esos platos que no se olvidan. Y que un simple pa amb oli es una lección de cómo el mejor lujo casi siempre está en un buen producto.

Supongo que por eso siempre quiero volver. Por el mar, sí. Pero también por esas sobremesas infinitas entre amigos que hacen que el viaje no se mida en kilómetros, sino en conversaciones y en platos compartidos.

Comer

Algunos de mis favoritos:

  • Ses Coves
  • Ca’s Patró March
  • Sa Roqueta
  • Vent de Tramuntana
  • La terraza del hotel Bendinat
  • El recién inaugurado Club de Mar

Las fotos, en mi Instagram