Volver a ¡HOLA! Living

Punto de encuentro

Cenas de inviernoHablando de arte… y músicaLas siembras de té en Sri Lanka

Una cena de invierno entre amigas en el estudio de Moncho Moreno, con mesa de Elena Suárez y vajilla del Almacén de la Losa; un bloque de arte y música; y las plantaciones de té de Sri Lanka.

Por ¡HOLA! Living, págs. 116-117

Johanna von Müller-Klingspor, de negro, junto a la mesa decorada con flores otoñales y velas en el estudio de Moncho Moreno
GENTE Y RISASJunto a la mesa, ya lista para recibir, y rodeada de mi debilidad, la repostería. Abajo, distintos momentos de la velada protagonizados por Ana Antic y el actor Maxi Iglesias, con Linda Scaperotto y Mónica Abascal al fondo.

Cenas de invierno

Hace unos días organicé una cena entre amigos con temática invernal en el estudio de Moncho Moreno. La mesa se decoró con velas, musgo, flores y ramas en tonos invernales para crear un ambiente acogedor y festivo, obra de Elena Suárez. La vajilla, del Almacén de la Losa, seguía con esa línea de verdes, marrones y motivos entre campestres y sofisticados. Al ser entre amigas hice, con la ayuda de Coolinaria, un gran bufet con ensaladas, carne rostizada lentamente al horno y un puré de boniato que hizo las delicias de todos. El final, como no podía ser de otra manera, una mesa de postres de las que te quitan las ganas de cualquier tipo de régimen, incluida la famosa “isla flotante” que me enseñó a hacer mi madre. Para darle un sentido más especial a la cena, cada uno de los invitados tuvo que decir algo por lo que estaba agradecido; algo que, al pillarlos por sorpresa, tuvo un resultado mágico y cambió por completo la dinámica de la cena e hizo de ella algo emotivo, especial... y muy divertido. Una noche maravillosa, llena de buena comida, buena compañía y mucho ambiente festivo.

Johanna von Müller-Klingspor sirve un postre en la mesa de repostería decorada con ramas y musgo
Ana Antic, de pie, conversa con los invitados sentados a la mesa durante la cena de invierno
El actor Maxi Iglesias sentado a la mesa iluminada con velas durante la cena de invierno

Hablando de arte… y música

Tuve la suerte de asistir a un concierto de música de cámara en el Palacio Real organizado por Patrimonio Nacional. El marco, el salón de las Columnas que fue utilizado como sala de gala y salón de baile hasta finales del siglo XIX, era espectacular. El fresco de la bóveda representa el nacimiento del sol, obra del artista italiano Corrado Giaquinto, y del techo cuelgan espectaculares candelabros.

El cuarteto Gerhard tocó piezas de Claude Debussy y Dimitri Shostakóvich con los Stradivarius de las Colecciones Reales. Dichos instrumentos datan de 1709 y fueron creados por Antonio Stradivari, el luthier más importante de la historia. Se realizaban con maderas excepcionales que se secaban a lo largo de varias décadas antes de ser cortadas aprovechando las vetas que pudieran aportar la mejor sonoridad. Al final del concierto pude charlar con los integrantes del cuarteto, que dijeron que tocar con esos violines, violas y violonchelos había sido algo inolvidable.

Fui con mi madre, Thamara Pesquera Alcalá, que ama la música y toca el piano como los ángeles. Su cara de felicidad es quizás el mejor recuerdo que me llevo de los últimos tiempos.

Público en el salón de las Columnas del Palacio Real, con el fresco de Corrado Giaquinto en la bóveda
El cuarteto Gerhard toca ante una escultura en el salón de las Columnas del Palacio RealJohanna von Müller-Klingspor con su madre, Thamara Pesquera Alcalá, en el Palacio Real tras el concierto

Las siembras de té en Sri Lanka

Una vez al año, un grupo de amigos hacemos un parón en nuestras agendas y nos escapamos a algún sitio. Siempre somos los mismos, e intentamos visitar destinos menos transitados, así que esta vez elegimos Sri Lanka. Y hay tanto que podría escribir acerca de este país tan exótico, pintoresco, variado e interesante. La zona norte, centro espiritual del país, impacta con sus estupas y sobre todo con la roca Sigiriya y sus 1.200 escalones que merece la pena subir; el pueblo de Galle, con su arquitectura de época, es como viajar en el tiempo; y la zona del parque nacional de Yala impresiona por la cantidad de animales que hay. Es uno de los únicos sitios en el mundo donde se ven elefantes por la playa, como de hecho nos pasó mientras cenábamos en el hotel junto a la orilla… Sin embargo, lo que más me gustó fue la zona de Kandy, donde tuve la oportunidad de visitar las hermosas plantaciones de té de la región y de cosechar algunos de los mejores tés del mundo. Llegamos a las plantaciones a bordo de un tren antiguo de 70 años que pasaba por toda la montaña y recorría las plantaciones, lo que nos permitió disfrutar de unas vistas impresionantes en el camino. Los trabajadores locales nos explicaron el proceso de producción del té y nos mostraron cómo se seleccionan las hojas y se preparan para su venta. Después de un día de trabajo en las plantaciones nos alojamos en un maravilloso chalet inglés rodeado de vegetación tropical a la orilla de un lago, del cual despegamos al día siguiente en hidroavión hacia el siguiente destino. Sin duda, un sitio para descubrir y, si es con amigos, ¡mejor!

Fotografía y texto: Johanna von Müller-Klingspor.

Johanna von Müller-Klingspor se asoma por la ventanilla de un tren antiguo en Sri Lanka
ENTRE AMIGOSRutas idílicas en tren, playas desiertas, plantaciones de té y elefantes... Momentos increíbles de este viaje en el que me acompañaron Laura del Castillo-Olivares, Patricia Fabre de Galobart y Vanesa González.
Johanna von Müller-Klingspor junto a una recolectora local en una plantación de té de Sri LankaMujer paseando por una playa desierta con palmeras en Sri Lanka
Johanna von Müller-Klingspor y sus amigas bajo una galería porticada de arcos blancos en Sri LankaElefante alzando la trompa entre la vegetación en Sri Lanka
Casa colonial de tejado rojo con estanque alargado de nenúfares en Sri Lanka

Más entregas de ¡HOLA! Living

Todas las entregas