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Punto de encuentro

Mónaco con acento españolYa no cumplo años, sino sueñosEscapada a Comporta

La apertura del restaurante Amazónico en Montecarlo, de Sandro Silva y Marta Seco; los 50 años de Zalacaín y su libro conmemorativo; y una escapada a Comporta, en Portugal, con Úrsula y Jorge Espíritu Santo.

Por ¡HOLA! Living, págs. 114-115

Johanna von Müller-Klingspor con vestido largo negro en una terraza, con el Casino de Montecarlo a su espalda
PARA EL RECUERDODe tiros largos, preparada para la inauguración de Amazónico con el casino de Montecarlo a mi espalda. Derecha, algunos de los invitados al evento: Luis Figo y Helene Svedin; y Alberto de Mónaco y Charlene a su llegada al restaurante.

Mónaco con acento español

Escaparse a Mónaco siempre es una buena idea y, si es para celebrar el hito profesional de amigos, más aún. La diversión comenzó en el vuelo, que parecía una fiesta privada, aunque fuese por casualidad. Todos éramos conocidos con algo en común: no queríamos perdernos la apertura del nuevo restaurante Amazónico en Montecarlo. Llegamos a tiempo de visitar a sus creadores, Sandro Silva y Marta Seco, que han logrado, al frente del Grupo Paraguas, llevar más allá de nuestras fronteras el saber hacer español. El nuevo local está en un enclave fabuloso, frente al mítico Casino de Montecarlo y el Hôtel de Paris. La decoración, espectacular; y los preparativos no defraudaron. Al caer la tarde, la plaza se inundó del sabor del carnaval de Brasil; sonaban los tambores y bailaban las cariocas cual sambódromo de Río. Poco después hizo su flamante entrada Alberto de Mónaco, flanqueado por la princesa Charlene y su hermana, la princesa Estefanía de Mónaco. Palabras emotivas, brindis y mucha emoción. Lo mejor, compartirlo con amigos, celebrar un cumpleaños esa misma noche y bailar al son de la batería de un genio colombiano; una noche mágica.

Luis Figo y Helene Svedin con copas de champán en la inauguración de Amazónico en MontecarloAlberto de Mónaco y la princesa Charlene a su llegada al restaurante Amazónico

Ya no cumplo años, sino sueños

Hay sitios que han marcado una época y siguen siendo un referente. Hay personas que han dejado huella en muchas, y su energía y ganas de aportar siguen intactas.

El sitio es Zalacaín, que conmemora su medio siglo con el libro Zalacaín 50 años. Escenario gastronómico del siglo XXI. La obra inmortaliza la importancia de este icónico restaurante, ahora propiedad del Grupo Urrechu; todo un símbolo para Madrid. Suerte que aún conserva sus muchas historias y clásicos como el solomillo Wellington o las patatas soufflé.

La persona es Rafael Anson -presidente de la Real Academia de Gastronomía Española hasta 2020 y presidente de honor de la Academia Internacional de Gastronomía-, con quien coincido durante la celebración en Zalacaín. A sus 88 años destila una vitalidad que muchas desearíamos con la mitad de años y regala frases como esta: “A mi edad yo ya no cumplo años, cumplo sueños”.

Johanna von Müller-Klingspor junto a Rafael Anson, que sostiene el libro de Zalacaín, en una mesa del restaurantePlato con una letra Z decorativa sobre un bajoplato dorado en Zalacaín

Escapada a Comporta

Los primeros rayos de sol calientan y salimos corriendo buscando el olor del mar. El destino es Comporta, un rincón de Portugal que se ha vuelto uno de mis favoritos debido a su espléndida playa, que parece extenderse hasta el infinito con sus aguas cristalinas. Eso sí, ¡está helada! De la mano de Úrsula y Jorge Espíritu Santo se logra vivir el pueblo desde adentro; disfrutamos tanto de esa cercanía y de la calidad de nuestros anfitriones que tratamos de volver, acompañados de gente, cada vez que podemos. Jorge nos cuenta cómo creció allí, donde lo que hoy es un destino turístico, entonces era la finca de sus abuelos y se sembraba arroz. Los arrozales aún se conservan y el contraste de esos campos verdes con las dunas de arena y el mar lo convierten en un lugar mágico. Aunque ya no sea propiedad familiar, siguen disfrutando de los estrechos vínculos creados a lo largo de los años con todos los locales. Esta vez, además, me animé con algo que no había hecho nunca: montar a caballo atravesando los campos de arroz y a lo largo de las dunas, hasta llegar a la playa casi desierta. Uno de mis mejores recuerdos sin duda; aquellos caballos acostumbrados al camino, galopando por la orilla del mar y jugueteando con las olas. El broche, unas gambas con la increíble sazón portuguesa y el mejor brindis con los amigos en el chiringuito junto al mar.

Fotografía y texto: Johanna von Müller-Klingspor.

Johanna von Müller-Klingspor y un jinete montan a caballo a través de las dunas de Comporta
RUTAS SALVAJESArriba, a caballo a través de las dunas. Bajo estas líneas, evocador rincón del chiringuito O’Dinis y bonita estampa de las barcas de pescadores en la ría. Abajo, acompañada de Úrsula y Jorge Espíritu Santo; un divertido momento del almuerzo con la pandilla de Comporta y vistas del hotel Quinta da Comporta.
Rincón azul del chiringuito O’Dinis con un aparador de botellas y un salvavidas naranjaBarca de pescadores roja junto a embarcaderos de madera en la ría de Comporta
Johanna von Müller-Klingspor con sombrero junto a Úrsula y Jorge Espíritu SantoGrupo de amigos almuerza en una larga mesa bajo un techo de cañas en Comporta
Piscina alargada con tumbonas y sombrillas del hotel Quinta da Comporta al atardecer

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