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Punto de encuentro

Un día en la finca de los TrapoteEscapada a TrujilloHablando de arte… Dudamel

Una capea en la finca andaluza de Begoña y Pedro Trapote; la casa de Leandro Sigman y Julia Gómez Cora en Trujillo; y un concierto de Gustavo Dudamel en el Palau de la Música de Barcelona.

Por ¡HOLA! Living, págs. 114-115

Johanna von Müller-Klingspor con Carola Baleztena y Begoña Trapote en la finca de los Trapote
JORNADA CAMPERAEn el sentido de las agujas del reloj: acompañada por Carola Baleztena y Begoña Trapote; emocionante momento de la capea con todos los asistentes pendientes; detalle de la entrada de la casa, maravillosamente decorada; y evocadora vista panorámica de la propiedad en pleno campo.

Un día en la finca de los Trapote

En el corazón del campo español, la finca de Begoña y Pedro Trapote encarna la sobriedad y la belleza atemporal de Andalucía. Un paisaje en el que el albero se funde con el azul intenso del cielo y el verde sereno de los olivos, dibujando un escenario que respira autenticidad.

El día estuvo marcado por una capea, tradición que evoca la fuerza de nuestras raíces y convierte el polvo dorado en memoria viva. Allí, la tierra y la cultura se abrazan, recordándonos la grandeza de lo sencillo. Tras la lidia, el almuerzo nos reunió en los patios de la finca, donde la arquitectura clásica andaluza desplegaba su pureza: muros encalados que resplandecían bajo la luz, suelos de terracota que guardaban frescor, techos de teja que narran siglos de sol y sombra. La mesa, generosa y tradicional, adquiría un sabor distinto en ese entorno único El campo español tiene la virtud de ennoblecer lo cotidiano. Entre el blanco de las paredes, el albero bajo los pies y el verde plateado de los olivos, la finca de los Trapote se erige como un homenaje a la tierra, a sus colores y a esa elegancia natural que solo Andalucía sabe ofrecer.

Entrada de la casa de la finca, con portón de madera flanqueado por dos trofeos de órix y una mujer en el umbralVista de la casa blanca de la finca entre la vegetación de la sierra, bajo un cielo con nubes

Escapada a Trujillo

Si Andalucía deslumbra con la luz del albero, en Trujillo el campo se expresa con otra solemnidad. La finca de Leandro Sigman y Julia Gómez Cora es un ejemplo perfecto: una casa de líneas modernas y sobrias, donde la piedra y la madera se combinan con cocinas abiertas y espacios depurados. Nada sobra, nada falta. Todo transmite calidez, orden y esa pureza estética que convierte la modernidad en un diálogo natural con la tradición. El campo que la rodea es igualmente excepcional. Allí nacen los Jamones Leandro, considerados entre los mejores de España. Nunca se han visto cerdos más felices: ibéricos que recorren la dehesa, con el triple del espacio habitual, entre encinas que parecen salidas de un cuadro. El rumor de sus pasos entre bellotas es la música más auténtica de esta tierra. El almuerzo en la finca fue un privilegio: un asado que se extendió hasta la caída de la noche, entre guitarras y flamenquito. Todo ello bajo la hospitalidad discreta y elegante de unos anfitriones que hacen sentir a cada invitado como en su propia casa. En Trujillo, el campo español se revela sereno, sobrio e intenso: de esos días que permanecen como la verdadera esencia de vivir la tierra.

Mesa larga puesta al aire libre bajo una encina, con sillas de bambú y vistas a la dehesa de Trujillo
ENTRE ENCINAS Y ALCORNOQUESLa mesa de Julia en el campo; con Cristina San Juan y Julia Gómez Cora; cerdos ibéricos en la dehesa y un bonito fin de fiesta con flamenquito junto al fuego.
Johanna von Müller-Klingspor con Cristina San Juan y Julia Gómez Cora en el campo, en TrujilloPiara de cerdos ibéricos bajo las encinas de la dehesa
Músicos tocando la guitarra junto a una hoguera por la noche en la finca

Hablando de arte… Dudamel

Aunque Barcelona no es el campo, aquella noche en el Palau de la Música fue igualmente única. La arquitectura modernista, con su luz y armonía, se fundía con la batuta sublime de Gustavo Dudamel dirigiendo un concierto inolvidable. Fui con mi amigo Jacob Bendahan y el encuentro se volvió aún más especial al reencontrarme con Dudamel, a quien admiro profundamente. Venezolano universal, ha trascendido fronteras para convertirse en uno de los grandes directores del mundo. Su música, tan sublime como la propia arquitectura del Palau, hizo de esa velada un instante de arte absoluto.

Fotografía y texto: Johanna von Müller-Klingspor.

Johanna von Müller-Klingspor junto a Gustavo Dudamel en BarcelonaColumnas arborescentes y vidrieras de colores del interior de la Sagrada Familia, en Barcelona

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