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Ciudad del Cabo: mis favoritos para comer, dormir y enamorarse

Viñedos en Franschhoek, pingüinos, Table Mountain y un pícnic junto al Zambeze. Mis direcciones en Ciudad del Cabo.

Por

Johanna von Müller-Klingspor en Table Mountain, con Lion’s Head y Ciudad del Cabo al fondo

Ciudad del Cabo, oficialmente me robaste el corazón.

Conocer Sudáfrica era un sueño de niña. Llegué con mi equipo de 10 amigos, con los que hacemos un viaje épico cada año. Y este fue de otro nivel: por la compañía, por el sitio y porque, sinceramente, con lo que vimos no entendemos cómo no vive todo el mundo aquí.

Primera parada: los viñedos de Franschhoek

Hay lugares tan mágicos que hasta los pavorreales caminan entre los viñedos como si estuvieran en su pasarela diaria. Existen, y yo caí en uno: La Residence, en Franschhoek.

Viñedos de Franschhoek con las montañas al fondo, en Sudáfrica

Una ciudad con todo a una hora

Hacía tiempo que no veía una ciudad con unos paisajes que te dejan sin habla. Ahora entiendo por qué todo el mundo se enamora. Un día estás en Table Mountain. Al siguiente saludas pingüinos, avestruces y tiburones como si nada. Y en un rato de sidecar ya estás entre viñedos. Todo a una hora. Todo espectacular.

Pingüinos africanos sobre una roca en una playa del Cabo

La gente, pura amabilidad. La comida, peligrosa, porque quieres repetirlo todo. Y el clima, aparentemente perfecto todo el año. Tomen nota: Cape Town es una alternativa muy seria.

Avestruz en la costa rocosa del Cabo, en Sudáfrica

Mis favoritos para comer

Un hotel con historia

El Mount Nelson es un hotelazo con historia. Se inauguró en 1899 y por allí pasaron desde Churchill y Agatha Christie hasta John Lennon y el Dalai Lama. En 1918 lo pintaron de rosa para celebrar el final de la guerra, y así sigue desde entonces.

Zimbabue: una mesa junto al Zambeze

Esta mesa no la puse yo, aunque diría que es la más espectacular en la que he estado. No por sofisticación, sino porque ninguna decoración compite con la naturaleza, viva, salvaje y en pleno esplendor.

Mesa larga de pícnic a orillas del río Zambeze, en Zimbabue

A pocos pasos, el Zambeze avanza con la fuerza que da origen a las Cataratas Victoria: más de 1,7 kilómetros de ancho y cerca de 108 metros de caída. Zimbabue fue el escenario perfecto para rematar el día con un pícnic improvisado a orillas del río, con Zimbabue a un lado y Zambia al otro. Un lujo sin artificios.

Vista aérea de las Cataratas Victoria y el río Zambeze

Gracias, Cape Town. Volveré. Y pronto.

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