Sri Lanka en tres partes: Sigiriya, el tren del té y Galle
La Roca del León, un tren de 70 años hasta las plantaciones de té, la Galle colonial y un safari en Yala. Mi viaje con amigos por Sri Lanka.

Verde exuberante, monos, elefantes, mi amado trópico, gente que solo sonríe y un grupo de amigos imbatible. Así fue Sri Lanka, un país donde pareciera que el tiempo se detuvo. Lo cuento en tres partes, como lo viví.
Parte 1: Sigiriya, Anuradhapura y los elefantes
- Sigiriya. Un impresionante sitio arqueológico, también conocido como la «Roca del León»: un antiguo complejo de palacios y jardines construido en la cima de una enorme roca de granito.
- Anuradhapura en bici. Visitar en bicicleta los templos y las antiguas ruinas.
- Un pícnic con elefantes, en una reserva natural.
- Y el hotel Uga Ulagalla.


Parte 2: en tren hasta las plantaciones de té
Viajar en tren como hace 70 años (porque esa es literalmente la edad que tiene), con los locales, cero turistas, comprando la comida a los vendedores ambulantes que se subían en las estaciones y pudiendo saltar a las vías en cualquier momento, porque las puertas y ventanas siempre estaban abiertas. Toda una experiencia, más que recomendable para hacer una inmersión completa en el país.
El destino: los Tea Trails, en la zona de Kandy, para conocer las famosas plantaciones de té. Una maravilla y un viaje en el tiempo. Las siembras de té las conté con más detalle en mi columna de ¡HOLA! Living.
Parte 3: Galle y Yala
Galle fue durante siglos el principal puerto de la isla de Ceilán y todavía hoy respira arquitectura colonial. Como en el resto de Sri Lanka, pareciera que el tiempo se detuvo, y el país respira un aire de falta de desarrollo que le confiere su mayor encanto.

- Las playas vírgenes de los alrededores de Galle.
- Pasear por las galerías del antiguo hospital, reconvertido en tiendas.
- Villa Sielen Diva, en Galle.
- Moverse en tuk tuk.
- Los elefantes en Uga Chena Huts.
- Un safari en el Parque Nacional de Yala.


Y esas sonrisas enormes que se ven por todas partes.
